El crecimiento económico en los porcentajes que hemos estado viendo hasta hace poco tiempo no son compatibles con el bienestar social. Solo se consigue mantener esos niveles con mano de obra barata y trabajo precario, dado que la competencia en el mundo global en que vivimos llevan esos dos puntos al extremo llegando a la esclavitud. Aunque sea por razones humanitarias se debería revisar los pactos económicos existentes actualmente con esos países. Se debería frenar la entrada de productos derivados de la explotación a que están sometiendo a su propia población.