Las causas y las consecuencias de este modelo económico, social y político son globales y se producen en el marco de una homogeneización cultural sin precedentes, de un neocolonialismo global y de una sociedad al servicio del consumismo salvaje.
Por ello exigimos un ¡CAMBIO DE MODELO YA!:
La Potenciación de lo público frente a lo privado, impidiendo la privatización y expolio del patrimonio y de los servicios públicos como el agua, la sanidad o la enseñanza. O como las Cajas de ahorros, regaladas después de sanearlas. Porque lo público es de todos, y lo privado de unos pocos.
Una democracia no secuestrada por los mercados frente a los abusos y la dictadura de la banca y las multinacionales, y la distribución desigual de la riqueza. Que paguen impuestos los poderosos. Recuperemos el dinero que nos ha robado la banca. Porque no es justo que se ahogue la economía de todos para premiar a aquellos que han causado la crisis.
Una economía social y ecológicamente sostenible, basada en la justicia social, que reconozca que el trabajo es la única fuente de creación de riqueza, que respete los derechos laborales tan duramente conquistados. Porque la precarización del trabajo es perjudicial para el conjunto de la sociedad y porque el actual modelo es fuente de corrupción y crisis.
Persecución real de la corrupción y eliminación de todas las leyes que la favorecen, como las de financiación municipal y de partidos políticos, ley electoral justa. Todos los corruptos fuera de poder. Incompatibilidad de cargos públicos y privados. Presupuestos participativos. Porque esto significa mayor democracia para todos.
Unos modelos de información y participación democráticos y horizontales. Medios de información que den acceso real a los a los ciudadanos a los medios de comunicación. Audiencia pública de autoridades. Consulta ciudadana/vecinal. Juicios ciudadanos expertos. Elección ciudadana del poder judicial. Gobierno municipal mediante concejos abiertos. Porque sin esto no hay democracia.
Un cambio de modelo urbanístico-territorial, alejado de la especulación, con una economía diversificada que en ningún caso vuelva a potenciar el ladrillo como fuente principal, con moratorias en la recalificación de suelos y la eliminación de todas las figuras legales que favorecen la especulación, gravando las plusvalías inmobiliarias. Porque necesitamos racionalizar este sector descontrolado.
La puesta en práctica de políticas para una vivienda digna, con alquiler social de las viviendas vacías y moratoria en los desahucios por no poder pagar hipotecas, penalización de viviendas vacías, eliminación de ayudas a la compra, limitar el endeudamiento y tasadora pública independiente. Porque es un derecho humano y constitucional.
Potenciar la protección del medioambiente, el respeto y aumento de áreas protegidas, el consumo responsable y la compra verde, las energías renovables y el transporte público, el control de la contaminación y un reciclaje responsable en todos los ámbitos. Porque no podemos crecer a cualquier precio destruyendo el mundo en que vivimos y nuestros propios recursos.
Un cambio en las relaciones internacionales promoviendo la autodeterminación de los pueblos y el derecho de todos a la Tierra. Porque no podemos ser cómplices de la violación sistemática de derechos humanos y de la Tierra, del expolio planetario de recursos y bienes comunes y de intervenciones militares neocoloniales que provocan cientos de miles de víctimas con pretextos pseudodemocráticos.
Una cultura plural, que nos represente a todas las personas. Porque la cultura también es un bien común y público, que no podemos reducir a valores de mercado y de un pensamiento único.
Una sociedad libre, en el respeto a la diversidad sexual, funcional, de edad, de procedencia y de cualquier otra índole. Porque nadie puede imponer a nadie una forma de vida.
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