sábado, 4 de febrero de 2012

Esta es una señal de alarma, una campana que está sonando, que nos pide a todos nosotros que hagamos algo para asegurar que cada vida humana tenga valor. El mundo se dirige hacia un tremendo conflicto, a no ser que mejoren las condiciones de vida de las personas que viven en la pobreza. Los suburbios alrededor de París, Lisboa, Madrid y todas las grandes ciudades están llenos de gente que se siente excluida y marginada.

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